Salirte de tu zona de confort

¿Nos adaptamos a los cambios?

ADAPTACIÓN O NO

Desde que empieza el día, continuamente gestionamos cambios en el momento presente, dentro de nuestras rutinas y tareas podemos ver que las cosas no salen como habíamos esperado, las personas no responden como imaginábamos y tenemos que cambiar continuamente si queremos seguir. A veces tienes expectativas o planes para el día, pero las circunstancias lo pueden cambiar todo. El tiempo atmosférico, tu estado anímico, tu físico (encontrarte bien o no), tu medio de transporte … Pero no queda otra, tenemos que adaptarnos.

Los cambios por dentro

Ahora vamos a hablar de los cambios que sentimos dentro, cuando no nos sentimos del todo felices con lo que hacemos, por ejemplo: cuando sentimos que ya hace tiempo que el lugar trabajas no te llena, sientes que no te aporta mucho y te llena más hacer otro tipo de trabajo, o es otra carrera que no estudiaste la que crees que quieres. Este trabajo te paga la vida que llevas … Como dice el dicho “más vale malo conocido, que mal por conocer!” Que haces? Al salir de la zona de confort eres valiente? Si puedes arriesgar y hacerlo, podrías recibir muchos beneficios … pero uno siente que va contra el viento? Te atreves? Se trata de atrevimiento o de suicidio?

Aceptar es fácil si somos conscientes de que estamos en la zona de confort, pero muchas veces no tenemos la conciencia de este mar de confort, haciendo lo que siempre hemos hecho condicionados por la rutina, ya que no nos preguntamos porque estamos mal, ya forma parte del día a día. O es que nos quejamos por quejarnos y quizás no es el entorno que está mal sino nosotros mismos, o más bien dicho nuestra percepción, nuestra realidad.

¿Dónde ponemos la felicidad?

Muchas veces ponemos la felicidad en un lugar, en un objetivo, o en un objeto y creemos que hasta que no lo conseguimos no estaremos bien. Y si estamos bien ya y no lo sabemos? El budismo nos habla de la ausencia de deseo. Cuando todo va bien tenemos tendencia a acomodarnos, aunque a veces nos creemos que hemos sabido conseguir una cierta sabiduría y paz interior.

Pero si de repente empiezan a surgir problemas y nos alteramos es que en el fondo mantenemos los engaños de nuestra mente.
“Según la calidad de mi mente, así será la calidad del mundo que percibo. Si mejoro la calidad de mi mente, mejorará la calidad de mis percepciones y experiencias. Y el mundo me parecerá más perfecto tal como es”.

Ivan Ribas es director del Centro Budista Mahakaruna de Barcelona. (Aquí tienes un aríiculo, al click)
Paciencia para saber cuándo hay que hacer cambios y cuando no. Esto es posible si podemos conectar con nuestro interior mediante la Paz, el silencio, revisando creencias o no …
Gemma Puig

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